Show time!

Es muy fácil de explicar. Cuando estoy en plan de preocuparme, de darle importancia, trascendencia, jerarquía a las cosas: no estalla nada agradable y lo que primeramente me contentaba ya caducó respondiendo a su inevitable carácter efímero (el cual tengo entre ceja y ceja). Mientras que cuando me ablando, pongo la mente en blanco y decido aflojar las riendas: llegan los sobresaltos, las buenas nuevas (y-no-tanto) y los momentos de deliberar sobre cuestiones substanciales. Ok, no era tan fácil.

Hoguera

Entonces pongámonos de acuerdo, cuando pasa algo malo, lo olvidamos. Lo dejamos de lado, borrón y cuenta nueva, se omite, se margina, se pierde la memoria, se deja en el tintero. Se arrincona, se posterga, se niega y por último se calla. Que mala costumbre esa de callar, enmudecer, disimular, ocultar, echar un candado a los labios. ¿Dónde aprendimos eso? No tengo ganas de creer que es parte de nuestra insufrible genética, mejor prefiero conjeturar con que es un sencillo hábito. Yo sé que no se cura, pero si se puede tratar. Me refiero a esta mudez ligada a ese alzhéimer consentido que se busca para empezar de cero. Eso es lo que ustedes creen aprendices atrasados de intentos de perspicaces. No borran nada, eso es solo lo que pretenden, pero esta desmedidamente alejado de la realidad. Todo lo que se calla se acepta, todo lo que se acepta se tolera y todo lo que se tolera es parte de uno indefectiblemente. Entonces sin más preámbulos, todo lo que se tapa se guarda. Se almanacena, se conserva, se retiene. Muy bien, atesoren sus silencios pero aténganse a las consecuencias. Un día se van a despertar y todo lo que no dijeron se va a chamuscar, a achicharrar, a carbonizar, a calcinar, a incendiar, a arder. Y no es bueno jugar con fuego. Porque al principio todo es fogata pero la hoguera crece y los daños y perjuicios terminan en catástrofe. Yo no pienso apagar sus incendios, ni yo, ni nadie. Desgraciados infelices, háganse cargo, francamente no me importa su fúnebre discurso, hablen ahora o quémense para siempre.

Óptima..

Sonreí, mostrate feliz, sino todos te pasan por ensima. Reíte, disfruta, no tenés la edad suficiente como para permitir aburrirte. Conocé, investiga todo, no les des el gusto a los demás de conformarte con escuchar sus propias experiencias. Equivocate, caéte mil veces en el mismo lugar, date el permiso de descubrir el mundo vos solo. Ayuda, escucha a los demás, no sabes cuando vas a ser vos el que necesites un consejo. Pensá, entendé, pero no le tengas miedo a los impulsos. Excedé, sobrepasá, viví cada minuto con tus propias reglas. Corré, liberate, no te ates a nada irrelevante ni a nadie que no lo meresca. Soltate, gritá, no te averguences de mostrar quién sos. Viví y dejá vivir, nunca te olvides que no estas por ensima de nadie. Cuidate, querete mucho, si no lo haces vos, no lo va a hacer nadie. Enamorate, amá, permitite conocerte a través de alguien más. Se optimista.