
Lo único que sé es que ese momento me quedará grabado en la memoria para siempre, incluso cuando sea una vieja solitaria en una residencia de ancianos. La gente se preguntará por qué siempre sonrío y yo nunca le hablaré a nadie de una noche calurosa de verano con el cielo despejado en la que hice una cosa estúpida pero memorable con alguien que antes amaba.






"Juguemos en el bosque, mientras el lobo no está... ¿Lobo está? Tal vez se está poniendo las medias, o las botas, pero el lobo siempre está. Tal vez es un lobo en piel de cordero. Cuando menos lo esperás, el lobo está. Acechando, husmeando... siempre está. En rincones obscuros, afilando sus dientes, el lobo está. El lobo llega, tarde o temprano. Si no se puede evitar, entonces mejor olvidarse del lobo. Y cuando el lobo tenga que venir, que venga, y que nos encuentre bailando. Y bailando y divirtiéndonos como locos, darle pelea al lobo."
