Lo único que sé es que ese momento me quedará grabado en la memoria para siempre, incluso cuando sea una vieja solitaria en una residencia de ancianos. La gente se preguntará por qué siempre sonrío y yo nunca le hablaré a nadie de una noche calurosa de verano con el cielo despejado en la que hice una cosa estúpida pero memorable con alguien que antes amaba.
La amistad es una cajita de cristal. Pequeña, transparente, donde guardas allí dentro todos tus pensamientos, ideas, cariño y amor. Un cristal fino donde te reflejas. Material en el que están hechos tus sueños. Son porciones de tu corazón que intentas que no se rayen nunca. Un amigo es más que una persona. Algo que no es físico, algo que siempre llevas. Es eso que recoges por el camino y guardas en tu cajita de cristal, cuidadosamente acomodado en su interior de terciopelo. Todo eso en lo que crees, en lo que confías, en lo que sientes. Eso que más allá del mundo encuentras. Eso que te abraza cuando piensas que no puedes más. Algo que lamentas no ver. Porque el amigo no se ve, no se toca, no se huele. Simplemente lo sientes. Y, aunque se encuentre sentado a tu lado, tú nunca lo ves como la materia física que es. Su esencia oculta entre los pliegues del terciopelo de tu cajita de cristal. A veces lo miras a los ojos. A veces sientes su presencia. Sin embargo, el amigo no es la persona que ves. Es la persona que sientes. Es aquello por lo que darías todo. Menos tu cajita de cristal…

No todo es lo que parece..


Dale rienda suelta a tu espontaneidad, e intenta no dejar que tus pensamientos racionales interfieran en este buen momento. No te arrepentirás de explorar distintos caminos, así que sal de tu ruta y toma cualquier otra nueva. Verás que estas aventuras son las que le ponen sal al viaje y lo convierten en memorable. No te niegues los placeres simples por temor a desconocer lo que hay más allá de esa calle polvorienta.

IT MAKES ME SMILE!


Está bien dudar, reflexionar, incluso está bien el miedo, pero a veces hay que avanzar. Juntar coraje y atreverse a hacer eso que hay que hacer y da pánico, pero una vez que damos el primer paso todo desaparece y eso es atreverse.Podemos abandonar ese lugar seguro y animarnos, o acobardarnos y quedarnos en una burbuja de cosas desconocidas. El coraje, es el coraje el que hace las cosas distintas.Una vez que perdimos el miedo y lo hicimos, casi da risa pensar que teníamos miedo y al final, al final no era tan difícil.Hay que atreverse, de eso se trata la vida siempre.

No hay tal crisis

Una vez que aceptas que la crisis es tal crisis estas preparado para aceptar que hay tal crisis. Una dice “no hay tal crisis” y rompe lo que tiene a mano. Una dice “no hay tal crisis” y hace step como loca. Una dice “no hay tal crisis” y saca un turno en la peluquería. Una dice “no hay tal crisis” y se pone kilos de tapa ojeras. Una pone su mejor cara de bolida y dice “no hay tal crisis”. Pero tarde o temprano llega el día donde la crisis tiene la evidencia de una estría, así que no queda otra. Hay que aceptarla. Se puede negar la crisis un día, un mes, un año; pero llega ese día en que la crisis te explota en la cara. Atravesar la crisis es como pasar el pelo por agua oxigenada, te aclara el problema de raíz. Cuando llega la crisis uno cree que es el final, que se termina todo; pero en realidad ahí empieza todo. Atravesar una crisis es como pasar por un buen cirujano plástico, sos la misma pero distinta. Dan miedo las crisis. Uno le teme a lo desconocido, casi como a un mal peluquero. En chino, en japonés, en coreano, en tailandés, bueno en algún idioma oriental crisis significa oportunidad. Las crisis son como los años te sorprenden y no te queda otra, hay que decidirse a llevarlos. Las crisis son un viaje de ida pero también pueden ser un viaje de vuelta. Depende de vos y de aceptar tal crisis.

¿Lobo está?

"Juguemos en el bosque, mientras el lobo no está... ¿Lobo está? Tal vez se está poniendo las medias, o las botas, pero el lobo siempre está. Tal vez es un lobo en piel de cordero. Cuando menos lo esperás, el lobo está. Acechando, husmeando... siempre está. En rincones obscuros, afilando sus dientes, el lobo está. El lobo llega, tarde o temprano. Si no se puede evitar, entonces mejor olvidarse del lobo. Y cuando el lobo tenga que venir, que venga, y que nos encuentre bailando. Y bailando y divirtiéndonos como locos, darle pelea al lobo."